Es como un momento solo para mí. Sin nadie más. Sin nada más. Lynda busca sitio en el sofá, yo busco mi hueco en el mundo. Siento cómo ya ha subido de los pulmones a mi cabeza. Y sigo sentado, sigo escuchando. Sigo mirando, respirando. Sigo pensando. Pensando en nada. Y la lámpara sigue encendia. Nadie la apagará aún. Yo no me moveré. Seguiría aquí por siempre. El aire me acaricia. Y Amy sigue sonando.
jueves, 28 de mayo de 2009
Y Amy sigue sonando
Es como un momento solo para mí. Sin nadie más. Sin nada más. Lynda busca sitio en el sofá, yo busco mi hueco en el mundo. Siento cómo ya ha subido de los pulmones a mi cabeza. Y sigo sentado, sigo escuchando. Sigo mirando, respirando. Sigo pensando. Pensando en nada. Y la lámpara sigue encendia. Nadie la apagará aún. Yo no me moveré. Seguiría aquí por siempre. El aire me acaricia. Y Amy sigue sonando.

Hay días en los que al despertar todo parece diferente. La mirada no llega más allá de mis pies. No ve a través de las cortinas movidas por el viento. Se queda todo ahí, en la cercanía de las cosas. Miro durante tiempo y tiempo mis piernas sentado en el borde de la cama. Observo como mis pies tocan el suelo. Fuera hace Sol. Pero no se a dónde ir. Estoy bien en realidad aquí: acariciándo mi piel solitaria, observando mi entristecida mirada en el espejo, tocando mi pelo. Fuera está la ciudad que va en su nube de humo y de alquitrán, como dijo Luz Casal.
miércoles, 27 de mayo de 2009
pero no
Y mañana será otro día
2:32 AM
Y otra vez la noche. Otra vez la pereza de todos los días de tener que levantarme de la cama para cerrar la ventana. Y no, no para bajar la persiana. Hace muy poco tiempo descubrí que realmente me gusta mucho más despertarme y que la persiana esté subida.
Hoy ha sido un dia especial. En ninguno de estos días anteriores en los que pensaba en la excursión que tenía hoy donde trabajo me imaginé que al final me gustaría tanto.
El plan: paseo en la ría de Bilbao en barco desde Bilbao hasta Santurce. Me ha gustado verlo todo desde ese lado. Desde ningún lado realmente. Desde el centro de todo.
Ahora es hora de soñar, que además es primavera.
Y mañana será otro día (espero no dormirme como hoy).
No tengo tiempo
Aún sabiendo que fumarme un porro justo antes de dormir me hace no poder depertarme al día siguiente sigo siendo tan tonto de continuar tropezando siempre con esta misma piedra.
Y hoy, ¿qué?
Pues hoy lo de siempre...que no tengo tiempo. He llegado justísimo al trabajo (aunque creo que realmente no era tan tarde porque yo he sido el primero en llegar y he tenido que esperar). Y, claro, levantarme justo para ir al trabajo supone no poder haber hecho la cama, ni haber recogido la sala,... de dos a tres y media era mi tiempo para ello al haberme quedado dormido. Son las 15.12. El arroz que acabo de comer se me ha quedado duro al final por las prisas. Ahora (como dijo amaral) doy dos tiros a mi último cigarro y ya. Al curro.
Tendré que dejar esa mala costumbre. Ya queda escrito para que no se me olvide.
Me voy que no tengo tiempo
lunes, 25 de mayo de 2009
SICKO, Michael Moore
Hace días vi el documental Sicko, del americano Michael Moore, sobre la seguridad médica de EEUU. Realmente no es el momento perfecto para que me ponga a hablar a fondo del tema porque mi memoria pez impide que pueda hablar así de repente de temas que hace días que traté. Pero comentaré ciertas cosillas que vi en el documental, que hicieron darme cuenta de la situación de EEUU en cuanto a su situación en este tema (y que ahora estaba recordando tirado en mi cama).
El documental explicaba cómo en Estados Unidos la sanidad privada (la única existente) piensa constantemente en ganancias económicas importantes frente a personas atendidas con éxito. Como por ejemplo para que se entienda bien salían casos reales de personas que han pagado aseguradoras médicas y que han podido vivir en primera persona el interés lucrativo de las empresas creadas para “salvar” tu vida.
En primer lugar aparecía un matrimonio de unos sesenta y cinco años que se habían visto en la necesidad de acudir a sus hijos para poder vivir ya que… (no recuerdo en este momento de qué se trataba exactamente.. no recuerdo si era una operación o un tratamiento.. pido disculpas) les había arruinado hasta el punto que la aseguradora médica se quedó con su casa para poder cobrar la deuda.
Por otro lado un padre mostraba como su hija de seis años estaba quedándose sorda de los dos oídos, por lo que necesitaba de dos audífonos. Pues resulta que la aseguradora se negaba a darle dos porque defendían que colocarle dos no era bueno para ella. El padre se preguntaba cómo podrían pensar que un audífono era bueno para un oído unas veces pero otras no. Pues bien.. el padre envió un mail a la aseguradora avisando de que se había enterado de la intención de Michael Moore por rodar un documental explicando los comportamientos de las aseguradoras médicas y dejando claro que se pondría en contacto con él para explicarle su caso, ya que él entendía que la aseguradora se negaba a concederle el segundo audífono por no gastar dinero. Al de pocos días recibió respuesta de la aseguradora diciéndole que habían replanteado el asunto de su hija y que ya estaba preparada para llevar dos audífonos.
No me he dado cuenta. Soy horrible. Estoy desvelando el documental. Para nada era mi intención. Haremos una cosa. Os lo veis y en unos días comento todo lo que me viene a la cabeza, que no es poco. Porque… anda que…
EUROPA: más homofobia de la que podría imaginar (parte 1)

Por ejemplo, en cuanto al apoyo de los europeos hacia la adopción por parte de homosexuales sólo un 31% la apoya, siendo Polonia en país más opuesto con un solo 7% (¡!) de apoyo. Sería tremendamente interesante conocer los motivos que les llevan a los encuestadores a posicionarse en contra de la adopción.
Solemos escuchar que un niño "criado" (porque no creo que esas personas encuestadas lo denominasen niño "educado") por homosexuales tendría un mal futuro por varios motivos: uno de ellos es que la criatura saldría homosexual como sus padres o sus madres y otro motivo, entre otros, para negarse a la adopción es que los hijos serían objeto de burla en su niñez.
Bien; teniendo en cuenta solo estos dos motivos pasaré a comentar que mi madre y mi padre, lógicamente heterosexuales, no han conseguido (aunque tampoco es que lo hayan intentado) "contagiarme" su heterosexualidad. Me han críado entre heterosexuales, pues hasta después de dos decadas de mi nacimiento aproximadamente no he tenido un trato importante con homosexuales, pero no por eso yo soy heterosexual (que como ya ha quedado claro no lo soy).
Creo que las influencias que el niño o la niña pueden recivir, omo por ejemplo los hijos de personas homófobas, solo duran el tiempo que el hij@ vive dependiente de sus padres. Lógicamente, al igual que cualquier otro factor que nos hayan inculcado siendo niños, se mantiene en nosotros marcando nuestra personalidad. Pero asuntos como este que no tienen cómo sostenerse pueden ser fácilmente eliminados cuando la persona influenciada conoce la realidad, muy alejada de lo que le han contado anteriormente.
Volviendo al tema principal, simplemente decir que considero que ser hij@ de homosexuales solo puede afectar en el sentido de que el hij@ va a ser completamente tolerante hacia la homosexualidad porque la ha visto durante toda su vida de una manera totalmente normalizada.
En cuanto al punto referente a que el hij@ de homosexuales será objeto de burla por parte de l@s demás niñ@s, simplemente creo que se trata de un argumento absurdo e infantil. Reconozco la veracidad del argumento, puesto que es cierto que el hijo de homosexuales puede ser vacilado por otros niños; pero ¡por favor!, con este argumento tendríamos que encerrar en casa a los niños con aparto dental, audífonos, niñ@s con padres separados, niñ@s discapacitados, niñ@s homosexuales... pues todos ellos están en riesgo de ser vacilados. Pero realmente esos vaciles son los que hay que ridiculizar. No se trata de eliminar la homosexualidad, sino la homofobia.
CONTINUARÁ

Lluvia. La escucho y la siento. La noto en mi pelo primero y después en mi cara. Siento como se introduce en los tejidos de mi ropa. Como se apodera de mi. Como se queda visible en las calles. Puedo escuchar cada gota que choca en el colgador de mi ventana. Me sentaría desnudo en la calle para sentir como el agua me invade. Me bañaría en lluvia. Cerraría mi paraguas. Salpicaría los charcos del suelo. Yo mismo sería lluvia para poder caer desde el cielo y quedarme inmovil en un cristal hasta que el peso pudiese conmigo y me hiciese deslizarme lentamente dejando tras de mi un hilo de pura limpieza. La puedo oler. Es el mismo olor que en verano conquista mi pueblo. El olor del suelo mojado, de la tierra húmeda. El olor que nos hace darnos cuenta de que hace días que no llueve, que ya nada está seco.
Salamanca, lunes 13 de abril del 2009 --16:30h.--
FIN DEL TRAYECTO
Me pregunto de qué dependerá que a veces haya música y otras no en el metro. ¿Dependerá de lo "salao" que sea el conductor o de la actitud de los pasajeros? ¿Intentan antestesiarnos aún más? Porque la música elegida bien puede servir para tratar insomnios.
Y así repetimos el ritual cuatro veces al día: esperar cola para entrar, sentarse (si hay suerte) y seguir esperando, pulsar botón para abrir puertas, buscar un hueco, acomodarse y salir huyendo del repetitivo pitido de las puertas automáticas. Y ya Abando: mi hora de bajar.
